Cooperativa de Picada Libertad

Una historia que seguimos escribiendo juntos

En enero de 1930, un grupo de colonos de Villa Libertad se unió con un objetivo claro: comercializar sus productos agrícolas a precios justos. Frente a los abusos de intermediarios y las dificultades del transporte rural, decidieron organizarse.
Así nació lo que hoy conocemos como la Cooperativa de Picada Libertad.
En sus primeros pasos, la actividad fue informal. Se limitaba al acopio de productos para su posterior venta. Pero el impacto fue tan positivo que, en diciembre de 1933, se fundó oficialmente la Cooperativa Agrícola Limitada de Picada Libertad, en una asamblea celebrada en la casa de Samuel Aap.
Participaron más de 40 colonos, acompañados por referentes del cooperativismo de la región como Bernardino Bertolotti y Max Müllenbach.
Desde ese día, el compromiso fue claro: trabajo organizado, visión solidaria y futuro compartido.
El primer Consejo de Administración estuvo integrado por vecinos comprometidos de la comunidad. Las primeras tareas se desarrollaron en un galpón sencillo, ubicado junto al Instituto Juan Bautista Alberdi.

Crecimiento, identidad y visión

Con el tiempo, los logros se multiplicaron. En 1941 se inauguraron las oficinas centrales sobre Avenida Libertad, marcando un nuevo hito en la expansión institucional.

En palabras de Reinaldo Baier, presidente en 1947:

“Esperamos que traigan su aporte y su entusiasmo, a los efectos de apretar filas con los que luchan hombro a hombro y corazón a corazón… para levantar bien altos los ya ganados prestigios de la cooperativa.”

 

A partir de 1951, la mirada se volvió hacia la industria: se proyectó la construcción de una fábrica de aceite de tung, un cultivo en auge. La obra movilizó a más de 500 socios y se convirtió en símbolo del paso de una cooperativa acopiadora a una cooperativa industrializada.

Antonio Lopaczek, presidente de entonces, cerró su convocatoria con una frase que quedó grabada en la memoria institucional: “¡Viva la cooperación!”